martes, 13 de enero de 2015

De las teté-adicciones


Me dio con lo del blanco-azul-y-rojo


Se explica solito


Fue el amarillo


Se dio cuenta de que era lo más estúpido que había escrito en toda su vida


Cariño, mira. Hay nubes rojas.


Qué me importa que este no le guste a nadie


Terminó como un cuento de Carver...


Me fui por el cielo como Phileas Fogg


Un vómito geométrico


Bananas